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Un Gran Premio son tres días de logística comprimida: llegadas imposibles, hoteles saturados y accesos que se agotan antes de que se publique el calendario. La carrera dura noventa minutos; el resto es organización.
Paddock Club, garajes, pit lane walk, encuentros con equipos. Nada de esto aparece en una web de reservas. Se sostiene sobre relaciones que llevan años construyéndose y que se activan con una llamada.
A ello se suma lo invisible: el helicóptero que evita el atasco de salida, la mesa reservada cuando toda la ciudad cena a la vez, el vuelo que espera porque la sesión se retrasó.
Trabajamos el calendario completo. Usted elige el fin de semana; nosotros nos ocupamos del resto.